mitos-DO_01.jpg mitos-DO_02.jpg  
 
 
 

“Mi religión no aprueba la donación de órganos”.

La mayoría de las religiones aceptan la donación de órganos. Algunas lo dejan a elección propia, otras la promueven, es considerado un acto caritativo.

 
 
 
  “Mi familia tendrá que lidiar con los costos médicos”.

Su familia nunca tendrá que pagar por el proceso de donación.

 
 
 
  “Si dono mis órganos el receptor o su familia querrán ponerse en contacto con mis seres queridos constantemente”.

Los datos de su familia no se divulgarán nunca a un receptor sin su autorización. La comunicación entre ambas partes se realiza a través de la organización de obtención de órganos.

 
 
 
  “Mi historial médico está lleno de enfermedades. Mis órganos no son buenos para ser donados”.

Las enfermedades no deberían impedir a nadie inscribirse como donante. Una sola persona puede salvar o mejorar la vida a más de 50 personas. Después de la muerte una organización de obtención de órganos determina cuáles son aptos para un trasplante.

 
 
 
  “La donación de órganos y tejidos me dejará el cuerpo mutilado y no presentable para el funeral o el servicio funerario”.

Los órganos donados se extraen mediante un procedimiento quirúrgico similar a la extracción de la vesícula o el apéndice. La donación no desfigura el cuerpo ni cambia su aspecto en el ataúd”.