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En época de matrículas, alternativas para pagar la universidad

      

Cesantías, ahorro programado y seguros educativos, entre las ofertas del mercado financiero.

Los costos de adelantar estudios superiores pueden ser un dolor de cabeza cada para miles de familias colombianas que pueden verse a gatas para reunir el pago de matrículas y semestres universitarios, máxime si no se ha tenido la precaución o la posibilidad de ahorrar para el momento en que los hijos dejan el colegio y buscan continuar su preparación académica.

Según el Dane, los costos de la educación superior en el país aumentaron 4,14 por ciento en el primer semestre del 2018, frente al segundo semestre del 2017 y 6,74 por ciento, si se comparan con igual periodo del año pasado.

Pero eso no es todo. En los últimos nueve años el costo de un semestre de universidad se ha incrementado cerca de 20 por ciento, lo que tiene a miles de familias pagando un promedio de 9 millones de pesos por cada uno de esos periodos de estudio, según cálculos con base en las cifras del Dane.

Es por esto que expertos en finanzas personales recomiendan planificar con suficiente tiempo el ahorro para cubrir los costos de la educación superior de sus hijos y no esperar a que sean bachilleres, pues, si bien hay en el mercado alternativas, su costo puede ser mayor a un ahorro bien planificado.

Las opciones que ofrece el mercado para costear la educación superior son variadas: van desde aquellas que ofrecen la creación de un ahorro programado, el uso de las cesantías de los trabajadores y adquirir un seguro educativo, hasta la toma de un crédito bancario diseñado a las necesidades e ingresos de cada familia.

Cesantías, como garantía o pago

Aunque expertos recomiendan siempre hacer uso de las cesantías solo en caso de perder el empleo (seguro de desempleo) la norma permite que estos recursos se puedan destinar para educación, entre otros.

Cifras de la Superintendencia Financiera indican que hasta agosto pasado, los trabajadores colombianos hicieron retiros parciales de sus cesantías acumuladas en los fondos privados para estudio por 143.500 millones de pesos, recursos que fueron girados de forma directa a las entidades educativas.

Este ahorro también se puede usar como garantía de crédito educativo. Es una de las opciones que brinda el Fondo Nacional de Ahorro (FNA), entidad que solo en el primer semestre del año ha otorgado 2.375 créditos educativos por cerca de 12.000 millones de pesos, de los cuales el 83 por ciento fue para pregrado, 11,1 por ciento para posgrado y 5,89 por ciento para posgrado y bilingüismo en el exterior.

Seguros y ahorro

Si de planificar bien los estudios universitarios de los hijos se trata, los seguros educativos son una de las mejores alternativas que existen en el mercado, solo que la persona tendrá que prepararse para hacer un esfuerzo grande en los primeros años del plan, aunque este puede ser un poco menor si la póliza educativa se adquiere en las primeras etapas de escolaridad del hijo o antes, incluso.

En Colombia compañías como Global Education y Mapfre ofrecen este tipo de seguros que permiten, casi a precios de hoy, asegurar todo el costo universitario de los hijos en 15 o 20 años, sin importar la carrera que escojan ni la universidad, incluso, si la opción es en el exterior.

Hoy en día hay mayor flexibilidad en el pago de estas pólizas, aunque la mayoría de las veces esto depende de la edad del beneficiario. Así, entre menos años tenga al momento de tomarla, dicho pago se puede diferir en varios plazos. Las compañías también ofrecen otros planes en los que varios familiares pueden hacer aportes o, incluso, en los que el pago se hace en una sola cuota y por una única vez.

En la industria aseguradora también existen seguros de vida con propósitos educativos. Luz Doris Bustamante, vicepresidenta de seguros de personas y negocios masivos de Metlife, dice que en la compañía ofrecen este tipo de pólizas que tienen un componente de ahorro programado de libre destinación, que en este caso particular sería estudio de los hijos.

Este tipo de seguros comienza a tener alta demanda en parejas jóvenes que quieren aprovechar su ciclo productivo para planificar la educación de los hijos. El seguro ofrece la posibilidad de reembolso del ahorro en caso de que la persona, por algún motivo, desista de estudiar o logre una beca universitaria, frente a lo cual puede utilizar los recursos para complementar sus estudios, una especialización o maestría.

Los colombianos destinaron uno 51.000 millones de pesos para garantizar la formación de sus hijos a través de los seguros educativos en los primeros cinco meses del 2018, según Fasecolda.

 

Crédito bancario

En la banca, antes los préstamos para educación superior se otorgaban a plazos de máximo 12 meses, lo que ponía a los padres en situaciones complejas pues las cuotas mensuales eran elevadas, debían cubrirse en poco tiempo, para empezar de nuevo el ciclo en seis meses.

Camilo Mauricio Lerzundy, gerente de Consumo Masivo de AV Villas, dice que ese esquema cambió, pues el mercado ofrece la posibilidad de que una familia obtenga, en un solo trámite, la financiación de toda la carrera universitaria con un crédito que puede pagar a bajas cuotas mensuales, tasas por debajo de las de un préstamo de consumo y en plazos de cinco años más de lo que dure la carrera.

Explica que una vez la entidad aprueba la financiación, desembolsa el valor de la matricula directamente a la universidad, la persona empieza a pagar la cuota mensual según el plazo escogido y el saldo que queda se va sumando al de los demás semestres, en la medida que avanza la preparación.

Son varias las entidades que financian a los estudiantes universitarios, técnicos, tecnólogos y de posgrados con este sistema. Sufi, del grupo Bancolombia, BBVA, Banco de Bogotá y Davivienda lo hacen y prestan hasta el ciento por ciento del costo de la carrera a plazos que van desde algunos meses hasta los 12 años, de acuerdo con el plan que se escoja, tiempo en el que también se pueden hacer abonos o pagos anticipados sin que se cobre sanción por parte del banco.

Las tasas de interés para este tipo de préstamos están desde el 1,65 por ciento hasta alrededor de 2 por ciento efectivo anual, pero hay que tener en cuenta las condiciones de plazos y garantías que ofrecen los deudores.

Fuente: El Tiempo