Fuente: https://positiva.gov.co/
En la búsqueda constante por la productividad, el trabajador colombiano ha encontrado en las bebidas energizantes un aliado que parece inofensivo. Sin embargo, lo que inicia como una solución rápida para combatir el cansancio en jornadas extensas, se está convirtiendo en una preocupación de salud pública y seguridad en el trabajo.
Con un mercado que en 2025 alcanzó los USD 372 millones en Colombia, el consumo de estas sustancias ha migrado de los escenarios deportivos y académicos a las oficinas y centros de operación. No obstante, el impacto en la salud de los colaboradores está bajo la lupa de los expertos en prevención.
Esta tendencia hacia el consumo de estimulantes para sostener la productividad diaria plantea un desafío interesante para la salud laboral en el país.
Entender que la energía no proviene de un impulso químico externo, sino de un cuerpo equilibrado, es el primer paso para construir una cultura del autocuidado. Cuando el uso de estas sustancias pasa de lo ocasional a lo recurrente, se corre el riesgo de alterar procesos naturales como el ciclo del sueño o elevar los niveles de ansiedad, factores que terminan afectando la claridad mental y la capacidad de reacción en el entorno de trabajo.
Desde la observación técnica y el acompañamiento a los trabajadores, surge la invitación a reflexionar sobre cómo estos hábitos impactan la salud a largo plazo. Al respecto, la psicóloga Luana Polo, líder del programa de Salud Psicosocial de Positiva Compañía de Seguros, señala que el propósito de la prevención moderna es invitar a la consciencia: «Diversos estudios han demostrado que las bebidas energizantes tienen potenciales riesgos neurológicos, renales, cardiovasculares y psicológicos, por eso, nuestro papel es promover entornos donde el bienestar sea el motor de la eficiencia. Más que una respuesta inmediata al agotamiento, buscamos que el colaborador reconozca sus límites biológicos. Un cuerpo descansado y una mente despejada son, en última instancia, las herramientas más seguras para prevenir incidentes y asegurar un desempeño armónico».
El consumo de sustancias activantes, como se ha mencionado, también puede llevar a una acción enmascarada dentro de alimentos inofensivos y que se han naturalizado en la dieta como algo “inofensivo”, nada más distante de la realidad, añadió la profesional, quien agregó “aunque aún no exista evidencia contundente o científica, es importante que de manera preventiva se regule su consumo, y estar atentos a los cambios, tanto fisiológicos como comportamentales que acarrean estas sustancias que pueden llegar a convertirse en adicciones para todas las edades”.
El enfoque preventivo sugiere que las organizaciones y los colaboradores trasciendan la búsqueda de soluciones rápidas y fomenten espacios donde el descanso sea visto como un aliado primordial. Al priorizar el bienestar físico y mental sobre el estímulo momentáneo, no solo se protege la salud en general, sino que se fortalece la resiliencia del capital humano. En un mundo laboral competitivo, la lucidez sostenible es aquella que nace de hábitos de vida saludables.
Para fomentar esta energía natural durante la jornada, los expertos en Seguridad y Salud en el Trabajo recomiendan estas prácticas sencillas pero poderosas:
Hidratación consciente: Mantener niveles óptimos de hidratación con agua, ayuda a la recuperación de la fatiga cognitiva de forma natural.
Pausas en la jornada: Realizar breves estiramientos y ejercicios de respiración profunda cada par de horas ayuda a oxigenar la sangre y recuperar el enfoque.
Alimentación funcional: Elegir snacks como frutos secos o frutas frescas proporciona una liberación de energía constante, evitando los altibajos metabólicos del azúcar.
Higiene del descanso: En casa, cultivar un ambiente propicio para el sueño reparador es la única vía real para que el cerebro y el corazón se recuperen del esfuerzo diario.
Al integrar estas acciones en la rutina, se transforma la cultura de la prevención en un acto de cuidado constante y mutuo, donde el objetivo final es siempre que cada trabajador regrese a casa con la satisfacción del deber cumplido y, sobre todo, con salud plena.
Consciencia de hábitos saludables: Importante una auto reflexión sobre los comportamientos que se han convertido en hábitos que consideramos saludables; pero que posiblemente no lo son, en cada uno de nosotros está la solución para que la energía extra no afecte tu salud y se puedan evitar problemas futuros.